La zona está caracterizada por parcelas de pequeño tamaño con vocación para la agricultura de subsistencia, presentando características aptas para el desarrollo de modelos alternativos de agricultura a pequeña escala según modelos agroecológicos. De hecho, se constata que la mayoría de los productores de la zona siguen un laboreo y un cultivo de la tierra tradicional, basados en abonos naturales con muy poco uso de quimicos.
La cultura del agua y un sistema basado en la pequeña producción junto con la conservación y protección de los olivos milenarios, hace que sean primordiales el desarrollo de prácticas agroecológicas para nuestras explotaciones, paralelo a la búsqueda de sistemas de certificación y comercialización participativos, de acuerdo a nuestro propio proceso de trabajo con la tierra. El fomento y aprovechamiento que hacemos de nuestros recursos naturales debe ser un reflejo en los términos de intercambio que realicemos de nuestros productos. Buscamos precios justos que permitan continuar seguir cultivando la tierra de una manera digna, y así poder ofrecer un aceite de calidad óptima ligado a la construcción de un paisaje y de un territorio.